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16/06/11

10

De por qué el Internet se está yendo al chori.

16/06/11

♫ :: Odette Telleria - A Day In The Life
♥ :: Ocio
Internet es grandísimo. Hay millones de computadoras conectadas, muchas de ellas siendo utilizadas por millones de usuarios que usan la super carretera de la información (Pinche nombre feo que nunca me ha gustado).
De todas estas personas, muchas usan el Internet muy básicamente (noobs, de ahora en adelante). Esto es, entran, leen su correo, buscan algo de información, usan el messenger y ya. Pero para otras personas (como yo) la realidad es diferente. No tengo que negar que los primeros 2 años de conocer el Internet, la usé precisamente para eso, yo también fui todo un noob. Pero desde que abrí mi primer blog (historia que cuento aquí) he sido una persona pública del Internet. Igual y no con mi nombre real, pero sí con mi seudónimo, que a estas alturas ya tiene un poco de presencia.
Pero hasta hace poco tiempo, muchos noobs pasaban desapercibidos en Internet. Fue entonces cuando se crearon las redes sociales, y con esto se abrió mucho el ecosistema de Internet y mucha gente comenzó a utilizar el Internet más.
Hace tan solo unos años era raro que se hablara de que alguien tuviera una página web personal. Ahora todos tienen Facebook. Todos tienen Twitter. Y esto representa un problema grave: Es cada vez más difícil esconderte en Internet.
Con más frecuencia, me llegan invitaciones de amigos de gente que, teniendo suerte, conocí alguna vez en una fiesta cuando me lo presentaron como "Te presento a Arnulfo! Es el primo de la novia de mi amigo, El estopa.", y que jamás en mi vida los volví a ver. Hasta ahora, cuando me agregaron al Facebook. La virgencita santa sepa por qué.
Y fue así como mi vecindario de Internet se comenzó a llenar de gente que no solo no conozco, sino que no me interesa conocer. Al igual que gente que conocí, y de la cual no quería volver a ver; objetivo que esta logrando bastante bien, hasta que me añadieron al Facebook y comenzaron a escribir en mis fotos "que chidoooo haber cuando me enceñas jajajajajaja ke estas estudiando???????'?'?''''????". Ahora te quieren agregar al Facebook tus papás, tus abuelos, tu exnovia, tu profesor, tu jefe... y eso está mal. Está mal, chavos. Porque el Internet ya no va a ser como antes. Porque ya no vas a poder decir en twitter "LOL, miren la foto de esta vieja haciendo el ridículo" sin que en un instante te llegue un reply: "@cool_acid Pendejo, esa chava es mi hermana.". Porque ya no podrás subir las fotos de tu peda en la casa mientras tus padres se fueron de viaje porque tu mamá te va a comentar en tu album: "No que te quedabas a hacer tarea? Cuando regrese hablamos.". Porque como tu jefe ya aprendió a usar el Internet, va a googlear tu nombre y todo valdrá madres.
Les digo, chavos: el Internet dejará de ser tan divertido.

05/02/10

18

Noche apocaliptica

05/02/10

♫ :: Tell me why - Paul Van Dyk
♥ :: Incomodo.


En las noticias ya dejaron de hablar de Haiti. Luego hablaron de Cabañas. Ahora hablan de las lluvias. La pinche lluvia y el viento.
Los sucesos de las noticias nunca me han parecido muy relevantes. De hecho, desde que tengo memoria, mis padres siempre las ven. Yo hasta hace unos años las veía también. Pero llegó el Internet y las noticias por televisión me dejaron de ser interesantes.
Pero estoy perdiendo el punto.
El punto es que, nunca te parecen tan relevantes como cuando eres parte de ellas. Como cuando logramos que #internetnecesario saliera en todos los medios tradicionales. Como cuando se volteó el camión de chelas por mi casa.
Igual y se inundó la carretera de Puebla. Igual y se inundaron quien sabe cuantos lugares más. Y no me importa.
Yo estuve dos pinches días sin electricidad. Dos. Eso implica que no hubo lamparas, no hubo microondas, no hubo televisión, no pude cargar mi celular, no servía mi despertador, etc. Pero lo mas importante. NO HABÍA PINCHE INTERNET.
Todo comenzó el miércoles en la tarde. Comenzó a diluviar justo cuando entre a mi casa. Hasta me sentí chido por haber llegado justo a tiempo, me reí y lo twittié. Seguro Tlaloc se enojó por mi cinismo y dejó caer lluvias, truenos y un viento vuela-techos en todo mi pueblo.
Entonces pasó lo inevitable con el pinche cableado feo que hay en la ciudad: se fue la luz. Yo me quedé frente a mi laptop un momento, como esperando a que regresara la luz. Pero nunca volvió.
Se estaba terminando la pila de mi laptop y la luz no regresaba. Entonces recordé que tenía tarea que hacer. Eso, y que necesitaba Internet para hacerla.
Pensé rápidamente en cuales eran mis opciones, y concluí que la mas sensata era salir en búsqueda de un lugar con luz e Internet. Así que metí en mi mochila mi laptop con su cargador, un mouse inalámbrico y un cuaderno. Me vestí a prueba de agua (seguia lloviendo afuera), tomé un paraguas, una pequeña linterna recargable, y salí a la oscura calle.
Comencé a caminar hacia el café Internet mas cercano. Obviamente esta no era la primera vez que me quedaba sin luz y necesitaba Internet, así que sabia mas o menos lo que debía de hacer. Pero al llegar a Insurgentes me di cuenta de que este no era un apagón normal. Todo estaba oscuro y las únicas luces que rompían con la oscuridad eran los faros de los carros que pasaban por ahí. Comprendí que el área sin electricidad era un poco mas grande de lo que había imaginado, pero que si caminaba un poco más, saldría de la mancha de oscuridad en la que me encontraba.
A mi mente vino el Starbucks, y me emocioné de lo inteligente que era. Iría al Starbucks, compraría un café o dos, y disfrutaría de la luz, la calefacción y el Internet hasta que me corrieran de la tienda. Era un plan perfecto... hasta que llegué al mentado Starbucks. A través de la puerta cerrada, solo se veía un tipo barriendo en la oscuridad.
Me estaba comenzando a frustrar. Pensé en un plan B, C, D y E. Y me vino a la mente que sería buena idea caminar al centro de Tlalpan. Ahí hay muchos cafés y seguro ahí habría luz. El apagón no podía ser tan grande.
Me alejé de Insurgentes y comencé a caminar por las calles angostas que llevan al Centro de Tlalpan. Mientras más me alejaba de la avenida, más tenebrosas se volvían las calles.
El mal clima había ahuyentado a todos y los había recluido a sus casas. No habían carros que circularan en las calles por lo tanto todo estaba increíblemente oscuro. Y con la falta de luz, las calles estaban en completo silencio. Solo se oía el murmullo de la lluvia cayendo y mis tenis mojados chapoteando contra el pavimento mientras caminaba.
Mi mente comenzó a debrayar. Recordé los montones de películas de zombies que he visto. Las calles se veían justo como estas. Recordé que los zombies son atraídos por la luz, así que inmediatamente apague la lampara.
Después de darme cuenta de las idioteces que estaba pensando, me reí. "Haha, zombies. No existen los zombies, Cool Acid!" y volví a encender la lámpara.
"Pero los asaltantes son un peligro real."
Estúpida y sensual mente. Me di cuenta de que estaba parado completamente solo en medio de una calle oscura, donde nadie oiría mis gritos, cargando una laptop en una mochila, anunciando mi presencia con una lampara superbrillante y nada que usar como arma más que un paraguas medio roto que compré por 30 pesos en Metro CU. Creo que no soy tan inteligente después de todo.
El pánico se apoderó de mi y caminé lo mas rápido posible hacia el Centro de Tlalpan. No corrí solo porque sabía que me iba a caer. Y todo mundo sabe que si te caes en una calle oscura y tenebrosa, serás comida de zombie. O de asaltante.
Por fin llegué al Centro de Tlalpan. Contrario a lo que había pensado, tampoco había luz aquí. Pero por lo menos había gente platicando en los cafés con velas. A esta altura, ya no me importaba el Internet. Mucho menos la tarea. Yo solo quería regresar a mi casa porque estaba mojado, cansado y paniqueado.
Logré juntarme con un montón de snobs que se dirigían a la avenida y de ahí, regresé a mi casa.
Todo había sido un fracaso.
Me cambié, extendí la ropa, y me aplasté en un sillón. Al lado estaba el teléfono.
"Los teléfonos sirven aunque no haya luz, verdad?" me pregunté a mi mismo.
"Imbécil... Pudiste haber usado el Dial-up!" me contesté.
Pero ya estaba más que harto, y mejor me fui a dormir.